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Nuestra gente: la esencia de Bushmills, el primer whisky del mundo

Nuestra gente Bushmills

Ser considerada una destilería insignia en el mundo del whiskey irlandés no resulta una tarea fácil. En Bushmills somos pilares de nuestra industria porque cuidamos al detalle cada gota de líquido que sale de nuestras barricas. El whiskey que producimos lleva dentro no sólo el carácter de nuestras maltas destiladas y maduradas en tiempos perfectos, sino que es además el reflejo de un legado de tradición, conocimiento y pasión de más de 400 años destilando. Esto se dice fácil, pero resultaría una labor imposible sin el valor más importante con el que contamos en Bushmills: nuestra gente.

Bushmills es como una familia, y una vez que formas parte de ella no quieres irte jamás. Prueba de ello son los tres ejes fundamentales por los que se mueve nuestra destilería: Colum Egan «Master Distiller», Helen Mulholland «Master Blender» y la familia Kane, Alastair y Chris, padre e hijo respectivamente, nuestros «Master Cooper». Ellos constituyen nuestro shamrock (trébol) de la buena fortuna. Son la base del desarrollo que ha logrado nuestra destilería en los últimos años, y una parte insustituible de la industria del whiskey irlandés en general, además resulta muy sencillo descubrir los porqués.

Colum Egan, Master Distiller

Hace casi dos décadas, Colum Egan se convirtió en uno de los «Master Distiller» más jóvenes en la historia de Bushmills, luego de aprender los secretos del oficio de nuestro anterior maestro. Colum es la cabeza de la destilería, el responsable de todos los procesos y el encargado de transformar la malta en el espíritu de nuestro «triple distilled». Se sabe guardián de una historia irrepetible y el máximo responsable de preservarla. «No somos buenos porque somos viejos, somos viejos porque somos buenos», es la frase con la que enmarca lo que él considera el «trabajo de sus sueños». Pero el día a día de la destilería no es su única pasión, también viaja por todo el mundo compartiendo el legado Bushmills, y es promotor activo de la cultura del whiskey irlandés; además como «Chairman» de la «Irish Whiskey Association», estuvo muy involucrado en la obtención y reconocimiento de la Indicación Geográfica (IG) para el whiskey irlandés en 2014.

Hellen Mulholland, Master Blender

Helen Mulholland es la dueña de una extraordinaria nariz, y ha logrado desarrollar un enorme mapa organoléptico que la guía para entender como nadie los aromas, notas y sabores más intrincados del whisky. Con 25 años trabajando en The Old Bushmills Distillery, los méritos y reconocimientos para Helen no paran de acumularse: Maestra en Ciencias, la primera mujer «Master Blender» de Irlanda, encargada de innovación en la destilería, primera mujer en formar parte del «Whisky Magazine Hall of Fame» por sus aportaciones a la categoría del whiskey irlandés. Conoce mejor que nadie la relación entre el whisky y la madera, y es la responsable de supervisar cada una de las 350 mil barricas que aguardan pacientemente en nuestras warehouses, y de elegir manualmente, a punta de nariz, los líquidos que terminarán formando parte de cada una de las ediciones de Single Malt que se embotellan en Bushmills. «…cada vez que entro a la bodega, tengo esa sensación de alegría y la emoción de lo que vas a encontrar. La barrica es algo vivo que respira, se expande y se contrae, y todo funciona para crear este hermoso whiskey. Y es una alegría absoluta, todos y cada uno de los días», expresa la propia Helen en relación a su maravillosa labor.

Chris y Alastair Kane, Master Cooper

Alastair y Chris Kane son nuestros «Master Cooper», la tercera y cuarta generación de la familia dedicada a la tonelería en Bushmills. En 1935 fue Jimmy Kane, bisabuelo de Chris, quien empezó la historia, por lo que referimos por lo menos 85 años de maestría detrás de su oficio. Dentro de una industria que llegó a contar con seis mil artesanos construyendo barricas en Irlanda, hoy el oficio del tonelero parece encontrarse al borde de la desaparición. La implementación de nuevas tecnologías, la necesidad de acelerar procesos y reducir costos, y la poco atractiva posición, que se contrapone con las necesidades del mundo actual, han provocado la extinción de estos maestros artesanos, de tal suerte que en toda la isla no quedan más que 6 toneleros, 2 de ellos en Bushmills.

«Empecé a trabajar con mi padre y mi abuelo cuando era niño, me enseñaron habilidades que la mayoría de las personas no llegan a experimentar hasta que son muy mayores». La herencia recibida por Chris de la mano de su padre incluye preservar y transmitir el conocimiento y la sabiduría desarrolladas a través de los años, y seguir cumpliendo la tradición familiar, misma que va desde la fabricación de sus propias herramientas «el martillo de Alastair tiene más de 150 años en la familia», hasta la fabricación, mantenimiento y reacondicionamiento de barricas, todo a mano. Al rededor del 70% de las características finales de un whisky provienen de la barrica, por tanto el trabajo de estos artesanos es medular en el éxito de nuestra destilería.

¡Sláinte!