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EL WHISKY Y LA MIXOLOGÍA PARTE I

bebida en bar bushmills

La mixología o la coctelería es el arte de mezclar ingredientes líquidos para generar una bebida cuyo sabor u experiencia supere a la suma de todas las partes. Nace en los tiempos de Hipócrates en el siglo IV a.C donde se mezclaban bebidas para curar ciertas dolencias de la época. Si nos basamos en esta primera definición, los primeros whiskies, que por cierto eran irlandeses, eran cocteles. Si, si, como leen. En 1405, cuando unos monjes irlandeses destilaron por primera vez un fermento de cereales (cerveza) para producir las primeras versiones de “uisce beatha” o agua de vida.

Lo cierto es que este líquido no era tomable, tenía un sabor fuerte y desagradable, por lo que lo mezclaban con miel, raíces, hierbas y frutas para crear un brebaje bebible que supuestamente otorgaba la vida eterna y acercaba a los humanos a los dioses de la época. Dicho de otra manera, los primeros whiskies eran en realidad lo que hoy podríamos definir como un licor, cuyo origen nace de la mezcla de ingredientes sólidos o líquidos para generar una experiencia superior a la suma de las partes. ¿Es o no es un cóctel? Si nos referimos a la definición moderna de la mixología, sí.

Aunque interesante, este suceso, es en realidad anecdótico comparado con el acontecimiento que marcó un antes y un después en la historia de las mezclas. En 1920, a nuestros vecinos del norte se les ocurre realizar un curioso experimento social que implica prohibir por completo el consumo de alcohol durante 13 años, por fortuna para nosotros, resultó ser un fiasco. Pero algo bueno salió de esto, y es que en los primeros años de la prohibición o Ley Seca los habitantes de Estados Unidos se las ingeniaron para lograr introducir whisky en su mayoría irlandés y escocés.

Para consumirlo, tuvieron que habilitar espacios, generalmente en la trastienda de un sastre, de un zapatero, de un mecánico o de cualquier negocio en pie de calle para que los adeptos a la bebida pudieran reunirse sigilosamente en estos lugares clandestinos. El termino acuñado para definir estos lugares es “speakeasy”, seguramente habrán escuchado de algún lugar así en la Ciudad De México.

Regresando a nuestra historia, en los primeros 4 años de la prohibición se contabilizaron más de 100, 000 speakeasy solo en Nueva York. Eventualmente estos lugares obtuvieron renombre y las autoridades empezaron a visitarlos por lo que además de estar escondidos tuvieron que disimular el alcohol. Prácticamente todo el alcohol que se consumía en esa época era mezclado en los vasos para pasar desapercibido. Y, además prácticamente todo el alcohol que se consumía era whisky.

Hoy en día, de los 5 cocteles más populares del mundo, 3 son de whisky. Número uno, el Old Fashion, clásico e inconfundible, se dice que la calidad de un bartender se mide por su habilidad para preparar un buen Old Fashion. Número dos, el Manhattan y finalmente el Whisky Sour. Además de estos tragos probablemente estén pensando en muchos otros icónicos cocteles que se preparan con nuestro destilado favorito. Por ejemplo, el Irish Coffee, que se inventó para reconfortar a los pasajeros de un vuelo entre Dublín y Nueva York. El Mint Julep es el trago más vendido de los hipódromos de la costa Oeste. El Rusty Nail o el John Collins también son grandes protagonistas de la coctelería clásica.

Algo a tener en cuenta es que existe whisky y whisky y que, si bien todos son increíblemente deliciosos, algunos son más adecuados para mezclar. Por ejemplo, Bushmills Black Bush. Para realizar este whiskey se utilizó un método de tostado del grano con aire caliente por lo que se protegieron las notas y los aromas de la materia prima, siendo el premium blend con más alto porcentaje de cebada malteada de la industria, de esta manera se logra un líquido más suave y fresco. En segundo lugar, este whiskey irlandés se destila por tres veces en alambiques de cobre tradicionales por lo que únicamente se usan los alcoholes más refinados, logrando así un mayor suavidad y sedosidad en el líquido final. Por último, Bushmills Black Bush es un líquido de un añejamiento promedio de ocho años y la barrica que predomina es la de jerez por lo que obtenemos un whiskey dulce, fresco, suave, balanceado y con un notorio perfume a frutas. Esto lo convierte en el perfecto aliado a la hora de realizar cocteles ya que se perfil aromático permite una gran versatilidad. Podemos realizar un clásico Old Fashion o Manhattan a la vez que podemos jugar con ingredientes más afrutados para lograr un trago más veraniego con por ejemplo un cordial de frutos rojos, jarabe de higo, Bushmills Black Bush, jugo fresco de durazno y albahaca morada. Se escucha bien ¿verdad? Sin embargo, la casa recomienda Highball, este trago atemporal que se puede preparar en cualquier circunstancia con simplemente mezclar 1.5 oz de Bushmills Black Bush, 0.5 oz de licor de durazno y partes iguales de refresco de jengibre y agua mineral. Todo en un vaso Highballcon hielo y una rodaja de naranja. Fácil, refrescante, afrutado y muy muy suave.