En 1608, el rey Jacobo I de Inglaterra otorgó a Sir Thomas Phillips la primera licencia real registrada para destilar whiskey. Dicha licencia dio origen, siglos más tarde, a la destilería más antigua del mundo: Bushmills. Desde entonces, Irlanda se enorgullece de haber sido cuna del primer whiskey del planeta.
Con la llegada de un nuevo impuesto a la cebada malteada, muchos destiladores optaron por modificar sus recetas. Bushmills, por el contrario, no cambió su esencia. Elegimos mantenernos fieles a nuestra receta original.
Un incendio devastador arrasó con la destilería. Pero lejos de rendirnos, nos reconstruimos rápidamente y volvimos a destilar con más fuerza que nunca.
Durante este periodo, el whiskey de Bushmills comenzó a ganar prestigio internacional. En 1889, nuestra malta recibió la medalla de oro en la Exposición de París, entre muchos otros reconocimientos.
Bushmills conquistó la literatura. Autores como James Joyce y F. Scott Fitzgerald mencionaron nuestro whiskey en sus obras más famosas: Ulises y On Booze, respectivamente. Para nosotros, eso también fue un homenaje.
Un año que marcó otro hito: Bushmills Black Bush obtuvo la medalla de oro en la San Francisco World Spirits Competition. Un logro digno de brindar y decir… Sláinte!
A lo largo de la historia, la destilación ha viajado por diversas culturas y continentes. Arqueólogos coinciden en que sus orígenes se remontan al 8,000 a.C. en el Oriente. El proceso llegó a India, Egipto y más tarde fue perfeccionado por los árabes, quienes acuñaron términos como alembic (alambique) y al-kohol (espíritu).
A través de rutas comerciales, guerras mediterráneas y la conquista de la península ibérica, la destilación llegó a Europa. Se tienen registros de su uso medicinal desde el año 1100 d.C. en regiones como Italia, España y la antigua Galia.
Finalmente, gracias a la evangelización del norte europeo, los alambiques alcanzaron Irlanda. Alrededor del año 1405, monjes celtas destilaron por primera vez lo que hoy llamamos whiskey, del gaélico irlandés uisge-beatha, “agua de vida”.
La destilería de Bushmills se encuentra en el corazón del pueblo del mismo nombre, en la región de Antrim, al norte de Irlanda. Desde hace siglos, ha sido un motor económico y un símbolo de identidad para su gente. Muchos de nuestros expertos han nacido y crecido aquí. Algunos pertenecen a familias que han trabajado en la destilería por generaciones.
El clima de la zona, con temperaturas estables durante todo el año, es perfecto para la elaboración de whiskey. Y el entorno no podría ser más inspirador: Bushmills se ubica en una de las regiones más hermosas de Irlanda, reconocida oficialmente como Area of Outstanding Natural Beauty (AONB).