Bushmills presenta su expresión más refinada hasta la fecha: un whisky de 30 años que representa la máxima expresión del tiempo y el detalle. Esta edición alcanza la cima de la experiencia acumulada por la destilería con más historia de Irlanda, y llega al mercado mexicano para ocupar un lugar reservado.
Este whisky añejo es el resultado de tres décadas de evolución en madera, una triple destilación impecable y un proceso de selección minucioso. Para quienes buscan una experiencia sensorial fuera de lo común, Bushmills 30 se presenta como una nueva referencia en el universo del single malt.
Whisky de 30 años: maduración que marca la diferencia
Bushmills 30 comienza su viaje en la costa norte del Condado de Antrim, Irlanda, donde reposa durante 14 años. Luego, se transfiere a barricas first-fill de Jerez Pedro Ximénez, en las cuales permanece otros 16 años. Este prolongado contacto con la madera y la influencia del vino dulce aporta una riqueza sensorial que sólo el tiempo puede lograr.
Este proceso da origen a un whiskey con profundidad excepcional. Con cada año, su carácter se transforma, ganando complejidad, suavidad y elegancia. La triple destilación, distintiva de Bushmills, aporta una textura aterciopelada y un cuerpo equilibrado que envuelve el paladar.
Perfil sensorial: una experiencia que se desarrolla a cada trago

Desde el primer contacto, el ámbar intenso con matices dorados de Bushmills 30 anticipa la madurez de este whiskey. En nariz, se despliega con notas de fruta pasificada, higos, ciruela pasa y dátiles, entrelazadas con miel quemada, especias dulces y mermelada.
Al probarlo, la textura es sedosa y envolvente; y su sabor es untuoso, largo y verdaderamente delicioso. Aparecen sabores de dátiles, higos cristalizados, praliné, cáscara de naranja, vainilla y almendra tostada. Es un whiskey que evoluciona en copa y en boca, revelando capas nuevas a cada instante. El final es largo y complejo, con un eco persistente de frutos secos y caramelo que invitan a la siguiente copa.
Diseño que anticipa exclusividad
Bushmills 30 no solo ofrece un contenido extraordinario: su presentación está pensada para destacar.

La distintiva botella de hombros acampanados con base hexagonal rinde homenaje a la Calzada del Gigante, símbolo geológico del norte de Irlanda. El relieve con la fecha “1608” honra los orígenes de la destilería y su legado como la más antigua del mundo con licencia.
El estuche exterior, en un profundo color granate, está revestido con materiales de alta gama y detalles metálicos en aleación de zinc. En su interior, un bordado elegante sostiene la botella. Todo está pensado para quienes valoran tanto el diseño como la experiencia.
El arte del whisky añejo

No todos los días se tiene la oportunidad de abrir una botella como Bushmills 30 años. El paso del tiempo se percibe en cada detalle, como el aroma envolvente, la textura suave o la profundidad de su sabor. Es el tipo de whiskey que recompensa a quien sabe apreciarlo.
Las barricas de jerez Pedro Ximénez le aportan un carácter dulce y cálido, con notas de frutas pasificadas que se despliegan con elegancia en cada trago. La triple destilación lo suaviza y le brinda ese perfil aterciopelado tan característico de Bushmills. El resultado es un whisky añejo complejo, expresivo y sorprendentemente armonioso.
Bushmills 30: conversación, colección y ocasión
Disponible en puntos de venta seleccionados, Bushmills 30 es una de esas botellas que se comparten con las personas indicadas. Es una experiencia pensada para momentos irrepetibles y memorables.
Este lanzamiento también celebra el legado de Bushmills: una historia que ha madurado lentamente. Cada expresión, desde el perfil fresco de Bushmills 10 hasta la profundidad de Bushmills 30, es una forma distinta de experimentar lo más importante: el tiempo, las conversaciones y el saber hacer.
Las grandes conversaciones empiezan con un gran whiskey.


